Telemetría: El chivato a bordo
La información es la clave del éxito en la actual Fórmula 1. Mientras más se tenga, mejor preparado se estará para mejorar el rendimiento del coche, y por lo tanto, el objetivo primordial: El tiempo de paso por vuelta. La telemetría es el sistema que canaliza toda la información hacia el operador central, garantiza la total transparencia entre pilotos y coches y ofrece información vital, controlando las funciones clave de todos los componentes. En el centro de operaciones de una escudería se procesan 50.000 bits de datos/segundo, que el coche transmite a boxes por radio, para medir más de 100 parámetros. No hay botones ni controles del coche que no estén vinculados a un sensor. Se registran las magnitudes de frenado, aceleración, dirección y hasta las presiones de los pedales. Si el coche está en boxes, los ingenieros pueden conectar sus portátiles con el ordenador de a bordo por cable. Con el coche en movimiento, la comunicación es inalámbrica.
Los datos que genera un motor de F1 se procesan de la siguiente manera: Los sensores transmiten datos a la caja negra del coche, la ECU estándar. Cuando el coche está en movimiento, el transmisor envía datos a las antenas de más de veinte metros de altura instaladas en el camión nodriza del equipo. Allí dentro está el corazón del sistema: La unidad central o estación base, que envía datos a los ingenieros de boxes y, vía satélite, a los centros de motorización y construcción de chasis. Los ingenieros disponen de toda la información en cuestión de segundos. En la planificación estratégica de cada carrera, la frecuencia y el momento en que los coches entran en boxes se decide en función de tres factores: desgaste de neumáticos, consumo de combustible y total del tiempo invertido en una parada. Las estrategias se planifican antes de las carreras y se reajustan de forma constante, en función de los datos telemétricos, durante la competición.
Si por ejemplo, durante la carrera un piloto está por detrás de un oponente y no puede adelantarlo, se impone ahorrar combustible. Si así lo hace, puede entrar en boxes dos vueltas más tarde, hecho que podría tener consecuencias favorables en su posición de carrera. Cuando su oponente entra a repostar, él tiene en teoría, dos vueltas más para «tirar a fondo» e intentar, tras su parada, salir por delante del rival. Para calcular este tipo de variables se utilizan varios escenarios pre-configurados en el ordenador. Si se necesita una mezcla con una proporción mayor de aire, el piloto debe seleccionar otra «posición de combustible». La telemetría bidireccional ya no está autorizada en F1. Los pilotos deben realizar los ajustes manualmente.
El radioenlace entre los pilotos e ingenieros, complementa perfectamente el intercambio de datos telemétricos. Aunque normalmente el piloto «siente» o intuye las variaciones en el comportamiento del coche antes de que figuren en las pantallas de ordenador del carril de boxes, este tipo de señales permite a los ingenieros sondear los datos telemétricos y localizar los problemas al instante. El contenido de las transmisiones de radio entre el piloto y los ingenieros está sujeto a un acuerdo previo, puesto que se somete a audición, tanto por parte de funcionarios FIA, como para ser utilizado en medios televisivos. Por lo tanto, las discusiones estratégicas están codificadas y no se intercambia información detallada por radio.
Como son las cosas del fútbol. En Bilbao siempre ha existido, al margen de los círculos que rodean al equipo de primera división, más bien en el extrarradio, esa eterna discusión sobre la posibilidad y la necesidad del equipo vasco por fichar extranjeros para sobrevivir. Esto implicaría renegar de 100 años de historia compitiendo en sus filas con vascos, riojanos, navarros y, muy a pesar de todos los aficionados, el caso de un francés que quiso hacerse pasar disfrazado por autóctono.