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Destronado en los despachos

 

 

Gp De BelgicaSi alguien me propusiera dar unas vueltas a bordo de  un monoplaza de Fórmula 1 y me pidiera que eligiera un circuito para hacerlo, mucho antes de que hubiera terminado de formularme la propuesta, ya le habría dado mi más efusiva respuesta: El circuito de Spa-Francorchamps, en pleno bosque de las Ardenas belgas. Trazar las curvas en la mítica subida de Eau Rouge a bordo de una de esas  máquinas voladoras, ha de ser uno de los placeres más intensos sobre cuatro ruedas que un mortal pueda experimentar. Hoy acudían allí los inmortales de la velocidad en su cita anual con el dios de los trazados. Él les aguardaba con excitante «humedad» para obsequiarles con uno de los finales de gran premio más espectaculares de los últimos años. Lo sucedido en las tres últimas vueltas entre Hamilton y Räikkönen eclipsa por completo el resto de la carrera. Fue una épica batalla, digna del mejor de los escenarios. 

Una carrera que comenzaba sin la temida lluvia pero con el asfalto muy mojado y con el retorno deIceman «Curro Räikkönen» a uno de esos ruedos donde el talento acaba imponiendo su ley (tres victorias cosecutivas de Kimi).  En una salida tan buena por su parte como desastrosa por el lado de Kovalainen que se quedaba clavado, el de Ferrari se situaba en tercer lugar. En la recta posterior a Eau Rouge tras colocarse en paralelo con su compañero Felipe Massa, le arrebataba el segundo puesto en una maniobra plena de riesgo y carente de cualquier consideración hacia los intereses del equipo. En cabeza, todo hacía pensar en otra marcha triunfal para el líder de la carrera y del campeonato, el controvertido piloto de McLaren Lewis Hamilton. Pero el mojado asfalto y su agresivo pilotaje le juegan una mala pasada. Tras hacer un trompo, se ve relegado a la segunda plaza por detrás de Iceman, que a medida que se iba secando la trazada aumentaba su ventaja con el británico.

Muy buena también la salida de Fernando Alonso que se situaba (y acababa la carrera) en cuarta posición, a pesar de tener que trazar por fuera el primer viraje, para no verse implicado en la trifulca organizada por Sébastien Bourdais que tras una fulgurante salida llegaba a la primera curva muy pasado de frenada, embistiendo por detrás a Jarno Trulli. Fernando ha tenido en su mano (o en las de su equipo) el tercer lugar del podio.  Incluso el segundo puesto de Felipe Massa hubiera estado a su alcance, de haber tenido la osadía e inteligencia suficientes para montar los neumáticos de agua cuando a falta de tres vueltas para el final, comenzaban a caer las primeras gotas de lluvia. No hacerlo faltando una sola vuelta como hicieron en Renault. En BMW estuvieron bastante más espabilados. Nick Heidfeld los cambió faltando dos vueltas y esta brillante maniobra le propició el tercer puesto del podio, cuando antes de cambiar circulaba en el quinto o sexto lugar.

Sigo sin entender algunas decisiones en Renault. Ya no estoy seguro si provienen de los genios pensantes del rombo o del propio Fernando Alonso. Son muy pocas las circunstancias  propicias que se presentan para un coche mediocre. Cuando no se está luchando por nada importante, se deben de tomar decisiones estratégicas mucho más arriesgadas. La mayoría de las veces saldrán mal, pero poco se pierde. Hoy hubiera sido uno de esos días en los que una decisión acertada, te proporcionaría un magnífico resultado. Había previsiones de lluvia para las últimas vueltas; se montan los neumáticos mixtos faltando tres vueltas y que sea lo que Dios quiera; muy poco que perder y todo que ganar. Pero si a la mediocridad mecánica se suma la mediocridad estratégica, por muchas «manos» que le ponga el piloto, todo resultará infructuoso. ¿Dónde está el Flavio Briatore que todos conocíamos?

Lo que sería perfectamente entendible es que el líder del mundial de pilotos no tomara demasiados riesgos, teniendo asegurado el segundo puesto de carrera y alejado por detrás a su inmediato perseguidor en la clasificación. Máxime con la lluvia haciendo acto de presencia, como excusa palmaria. Pero Lewis Hamilton ni entiende de excusas ni atiende a razones de conformismo. El genial piloto de McLaren ha ganado hoy el Gran Premio de Bélgica con una maestría digna de los más grandes. El mítico circuito de Spa-Francorchamps nos tenía reservado  un final de carrera imposible de olvidar, en el que la lluvia y la durísima pugna de dos excepcionales talentos, han dibujado un escenario de lucha intensa, trompos, toques, gestos y adelantamientos que ha terminado con la victoria del ahora más líder del mundial y el abandono de Kimi Räikkönen que a falta de dos vueltas para el final, perdía el control de su Ferrari y se estrellaba contra el muro antes de la última curva, cuando luchaba por encadenar su cuarta victoria consecutiva.

Felipe Massa comenzaba la carrera desde la segunda posición de la parrilla, pero no pudo seguir el ritmo impuesto por Räikkönen y Hamilton. Las pistas mojadas no son el terreno más propiciopara el brasileño, aunque el abandono de su compañero en la penúltima vuelta, le permitió acabar segundo y sumar ocho puntos que lo mantienen en la lucha por el título. Eclipsada por la furiosa lucha de titanes, quedará la sensacional carrera de los dos 'Sebastianes' de Toro Rosso Vettel y Bourdais (5º y 7º resp.), así como la brillante jugada estratégica de BMW que le otorgó a Nick Heidfeld un podio más que impensable durante gran parte de la carrera. Mermada por las decisiones estratégicas pero muy consistente, la actuación de Fernando Alonso. El asturiano estuvo impecableaguantando el tipo durante toda la carrera. Sentí una sana envidia de los seguidores de Ferrari y McLaren, siendo testigos de un duelo que pasará a los Anales del automovilismo. Envidia sana y tristeza a la vez, pues en esas brillantes páginas no estará escrito el nombre de Fernando.

Retardando la publicacíon de ésta entrada en espera de una resolucíon de los comisarios de carrera (se investigaba una presunta maniobra irregular de Hamilton) , ésta ha llegado en forma de vergonzosa penalización de 25 segundos para el piloto de McLaren,  por haberse saltado la variante de entrada a meta en vuelta 42 ganando con ello ventaja. Después de un ligero toque con Räikkönen, Hamilton cortaba la variante de entrada a meta adelantando así al finlandés, pero volviendo a dejarle pasar inmediatamente (según reglamento), para acto seguido arrebatarle de nuevo el primer puesto por el interior de la curva de La Source. Los comisarios deportivos han decidido que con esa maniobra, Hamilton habría infringido el reglamento. Se le impone un tiempo añadido de 25 segundos al conseguido en carrera. Con ello le envían al tercer puesto de la clasificación por detrás de Felipe Masa y Nick Heidfeld. Pienso lo mismo que pensaba cuando algunas sanciones de ésta ídole recaían en el pasado sobre Fernando Alonso. Las carreras se ganan en la pista, no en los despachos.

 

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